Abro este blog únicamente para tener dónde publicar esto.
El siguiente artículo (o ensayo, o reflexión, tómeselo como se desee) expresa mi opinión sobre lo que ha ocurrido en el ITBA desde los días previos al lanzamiento de IOL2. Trataré de expresarla con el mayor respeto posible, pues no es mi intención atacar a nadie, realizar acusaciones o generar conflictos innecesarios. Asumo, a priori, que todos los involucrados actúan de buena fe.
El ITBA se precia mucho de su excelencia académica y su énfasis en la mejora continua y la innovación. El lanzamiento de IOL2 es una muestra de ese espíritu, un intento de mejorar el sistema de comunicación, información y organización de las materias de la Universidad. No obstante, ha sido claramente un intento fallido. La interfaz es menos intuitiva y aún menos estética que la de su predecesor y no se han agregado elementos significantes de funcionalidad, además de que cuenta con muchas fallas de diseño y programación que dan una imagen muy poco profesional. Mi juicio en estos aspectos no es el de un conocedor en cuanto a los aspectos técnicos (más allá de una ínfima experiencia en diseño web) sino el de un usuario disconforme. A pesar de esto, la opinión de la mayoría de los alumnos con los que he discutido el tema es la misma. No represento estas opiniones ni las de nadie, por supuesto, ni quiero presentarlas como una estadística válida.
Es notable, de todas maneras, la repercusión que el lanzamiento de la herramienta ha tenido en Twitter: si se busca el hashtag "#IOL2" se encuentra una serie bastante larga de quejas, críticas y comentarios sobre bugs y fallas de seguridad. Ha sido por este medio, justamente, que surgió una iniciativa (por parte de Esteban Ordano y Juan Civile) para proponer la migración al sistema Sakai, utilizado por muchas universidades en todo el mundo. Se debe reconocer que esta iniciativa no tuvo la repercusión viral que se esperaba, ya sea porque el alumnado está conforme con la herramienta o porque simplemente no tuvo la difusión necesaria. Lo cierto es que se recolectaron unas cien firmas y que no se puede encontrar en Twitter una sola opinión positiva respecto a IOL2.
Ante la "ofensiva", Esteban Ordano fue citado por Servicios Informáticos. Según relata en su blog (www.estebanordano.com/el-sistema-iol2), se reunió con ellos y presentó un informe que había confeccionado. Los pormenores de esa reunión pueden encontrarse allí, y recomiendo leer su artículo y su informe para entender mejor de qué nos quejamos.
Es preocupante que la respuesta que se le dio a Esteban sea que el sistema es "funcional" y que, por lo tanto, no hay problema con que siga funcionando como hasta ahora. Si el ITBA valora tanto la excelencia no puede conformarse con un servicio mediocre (y lo digo sin ánimos de ofender a nadie, como humilde opinión desde el punto de vista de quien, en definitiva, usará el sistema). El diseño de IOL2 es anacrónico hasta el punto de dejar a la Universidad en un estado de atraso tecnológico de una década respecto a otras universidades en el mundo. Más aún, dejar los datos personales de los alumnos y profesores en un sistema de dudosa seguridad es, por lo menos, irresponsable y, exagerando muy poco, inmoral. Digo esto porque reportaron vía Twitter que alguien había logrado acceder a los teléfonos de los profesores.
Me han comentado que se podría argumentar que se debe hacer valer la inversión llevada a cabo para implementar el sistema y que, por lo tanto, es demasiado tarde para buscar un sistema alternativo. Esto es equivalente a decir que se compró un auto sin frenos y que, como aún tiene el freno de mano, no vale la pena comprar otro. Cabe notar que la alternativa propuesta (Sakai) es libre, está bien documentada y ha sido extensivamente probada, por lo que el costo de su implementación sería reducido o prácticamente nulo y las ventajas serían considerables, particularmente en cuanto a seguridad.
Incluso si se opina que IOL2 es aceptable, sería errado (desde mi punto de vista) no reconocer que Sakai es superior en cuanto a usabilidad, prestaciones y versatilidad. Si el ITBA busca excelencia es de esperar que considere la implementación de este sistema, más aún si se tiene en cuenta lo fácil que sería llevar esto a cabo (y no dudo que muchos alumnos de Informática y Electrónica estarían más que dispuestos a dar una mano).
Siempre he estado muy orgulloso de estudiar en el ITBA y considero que no tiene nada que envidiarle a las instituciones más prestigiosas del resto del mundo. Esto me mueve aún más a protestar ante la perspectiva de tener un servicio que deja tanto que desear. No quiero imponer nada (pues obviamente no estoy en posición de hacerlo ni mucho menos), pero sería muy positivo y propio de la calidad del Instituto que se considere la otra opción o al menos se habilite como alternativa. No debería ser excesivamente complicado implementar una base de datos en común para Sakai y IOL2 y presentar las dos opciones de frontend a los alumnos y profesores. Confío en que, en ese caso, los hechos hablarían por sí solos.
Pablo Carranza Vélez - Legajo 49270